La frutilla tiene una historia muy interesante. Aunque hoy la asociamos con Argentina y con muchos postres, su cultivo comenzó en Europa hace siglos. En Francia, en el siglo XVIII, se empezó a cruzar distintas variedades silvestres para obtener la frutilla que conocemos actualmente, más grande y más jugosa.
Existen varias variedades de frutillas, como la “Camarosa”, la “Albion” o la “San Andreas”, cada una con características particulares de tamaño, sabor y resistencia. En nuestro país, las zonas de producción más importantes son Mar del Plata, Corrientes y Tucumán.
Para obtener un cultivo óptimo, la frutilla necesita suelos bien drenados, un riego frecuente pero sin exceso de agua, y una buena exposición al sol. Además, es recomendable usar sistemas de cultivo como el mulching (cubiertas plásticas en el suelo) para proteger el fruto y controlar las malezas.
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